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Ensayo del Xiegu X108G

Es un nuevo concepto de transceptor que aporta sencillez de uso y técnica y un manejo muy simple

Sábado, 23 Enero, 2016 8:42 | Por Óscar Rego
X108G
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La llegada de una nueva marca de HF es en sí misma una noticia que pocas veces se puede dar. De hecho en las casi 3 décadas de esta revista han sido muy pocas las ocasiones en que lo hemos hecho, y menos las que hemos podido probar un aparato de una marca debutante que llegue a venderse en España. Electrónica Olaiz ha sido la empresa que con valentía, muy especialmente teniendo en cuenta las actuales condiciones económicas y sociales del país y la delicada situación de la radioafición, ha decidido importar este transceptor uniéndose así a la escasa oferta existente, que de esta manera queda en 6 marcas, siempre refiriéndonos a tecnología analógica.

La propuesta del fabricante Xiegu es también arriesgada por las muy particulares señas del X108G, un concepto distinto en su tecnología, prestaciones y diseño. En el mercado no hay nada igual ni parecido, por lo tanto estamos ante algo único y que va orientado a los operadores que busquen unas determinadas características. Llegados a este punto imaginamos que, al menos los lectores de esta revista, tendrán ya muy aparcado el concepto «chino» como algo despectivo, barato y de mal funcionamiento. Y el que todavía crea en eso es que de radioafición entiende más bien poco: el mercado está lleno de productos con procedencia de China, de todas las marcas, incluidas aquellas que por su origen japonés no quieren reconocerlo para no dañar la imagen. Hoy casi todo en radio, directa o indirectamente, en conjunto o en algunas de sus partes, procede de China. No vamos a entrar en consideraciones de precios, condiciones humanas o políticas, simplemente nos centraremos en lo nuestro, y en este ámbito hay que reconocer que desde que ese país comenzó a elaborar transmisores y receptores hasta la actualidad el salto de calidad ha sido abismal.

Algo diferente

Lo que tenemos ante nosotros es, como ya apuntábamos, una idea completamente diferente. Es muy pequeño de tamaño, para que te hagas una idea lo compararemos con el FT-857 de Yaesu: este mide 15,5 x 5 x 23,4 centímetros, mientras que el Xiegu tiene unas dimensiones de 12 x 4,5 x 18 centímetros. Está bien terminado; contrariamente a lo que se podría esperar de un pequeño fabricante que comercializó previamente el transmisor como kit, el resultado es muy digno y está a la altura (o incluso supera a algunos) de los equipos VHF-UHF. El exterior es metálico, con la parte inferior aleteada para evacuar el calor (no lleva ventilador) y con 4 asas en sus esquinas. Estas prominencias pueden ser retiradas, a gusto del usuario, aunque son útiles para mover o coger el aparato y hacen de relativo protector ante posibles golpes o caídas. También es cierto que la delantera derecha molesta un poco (no en exceso) a la hora de girar el dial y de pulsar algunos botones. El dial está dentado, como el potenciómetro del volumen, ofreciendo ambos muy buen tacto y excelente suavidad. El del dial no gira en vacío sino que ofrece pequeños «clic» a cada salto de frecuencia, que dicho sea de paso son de hasta decenas de hercio (0,10 Hz).

Al encender el transceptor suena una corta musiquilla y se visualiza la versión del firmware, que es actualizable utilizando el puerto USB (incluye el cable de conexión al ordenador). La pantalla está muy lograda. Ofrece bastante información aunque con rótulos bastante pequeños (salvo los dígitos de la frecuencia), con colores verde, rojo, amarillo y blanco, lo que la hace vistosa. Entre los datos que aporta están la tensión de alimentación, la hora, el modo, el VFO, el filtro de ancho de banda, el filtro de ruido, la intensidad de la señal recibida, la potencia de transmisión, el nivel de silenciamiento y las funciones que corresponden a las 4 teclas F1 a F4. Dichas funciones se cambian al pulsar el mando de dial hacia dentro, y así se seleccionan filtros, manipulador manual o automático, palabras por minuto en morse, hora, fecha, potencia seleccionada, cambio de VFO a memoria y viceversa, grabación y borrado de memorias (hay 128 canales), cambio de dígito de la frecuencia (en dos sentidos, de izquierda a derecha y al revés), atenuador, preamplificador, modo (AM, CW, SSB), control automático de ganancia, filtro de ruido, VFO a y B, copia de frecuencia de un VFO a otro, modo dividido (Split), RIT, potencia de salida (con gráfica hasta 20 vatios), silenciamiento y compresor. A cada pulsación sobre el dial le sigue una nueva columna de funciones y cada una de ellas se selecciona con los botones F1 a F4. Funcionamiento, por lo tanto, sencillísimo y rápido.

En la parte derecha del dial hay otros 2 pequeños botones que no son cómodos de pulsar, ya que están muy cercanos al mando de cambio de frecuencia y un tanto encajonados junto al tornillo que sustenta el asa derecha. Sirven para aumentar o disminuir el nivel de compresor, de potencia y de silenciamiento. Cada vez que se pulsa el superior aumenta el valor, en tanto que el inferior lo reduce, reflejándose dicho cambio en la barra horizontal de color blanco de la parte inferior de la pantalla. En el panel trasero están la toma de antena, puertos auxiliar, AGC y USB, conexiones de altavoz exterior y manipulador, tierra y alimentación. El micrófono tiene su propio teclado y se conecta al frontal del aparato. La inserción del cable al micro no plantea problema, pero para retirarlo hay que usar un objeto puntiagudo, ya que la solapa del conector queda en una ranura inaccesible con los dedos. Otro pequeño detalle de diseño a mejorar. El micrófono permite el completo control del aparato. Además de la introducción de las frecuencias, tiene botón de bloqueo, indicador de recepción, selección de filtros y modo, dos teclas programables, grabación de memorias, conmutación VFO-memorias y cambio de VFO A al B.

El X108G tiene otro menú de configuración en el que no recomendamos juguetear mucho, puesto que afecta a los ajustes de fábrica. Lo máximo que se deberá tocar en este segundo menú es la programación de los 2 botones del micrófono y el temporizador de transmisión, el resto es preferible dejarlo como está.

Funcionamiento

El audio ronda el medio vatio de potencia y es suficiente en cuanto a potencia y calidad, más teniendo en cuenta que el altavoz se encuentra en la parte superior. El sistema de recepción es de una sola frecuencia intermedia de 10,7 MHz. Hay tres filtros de paso de banda, de 6 KHz, de 2,3 KHz y de 500 Hz. Este último es solo aplicable al modo morse, mientras que en banda lateral el de 2,3 KHz es la opción indicada en todos los casos. El de 6 KHz debe limitarse a cuando se reciba en AM (el rango de cobertura es de 0,5 a 30 MHz).

La sensibilidad es de 1,23 µV (10 dB S+N/N) en AM y de 0,590 µV (10 dB S+N/N) en banda lateral, por lo tanto rinde muy bien en SSB. Lo que lo diferencia de otros aparatos es que la selectividad está bastante más comprometida. En AM es de -6 dB/6 KHz, -60 dB/28 KHz, y en banda lateral, -6 dB/2 KHz, -60 dB/6 KHz. En caso de interferencias no hay ningún instrumento para rechazarlas, solamente se puede jugar con los filtros de paso de banda y tampoco en exceso, ya que en banda lateral solo sirve el de 2,3 KHz.

No es el único aparato de HF del mercado con esos únicos anchos de banda, pero sí se puede notar en la práctica que en el X108G no hay ningún otro medio, ni filtros de corte, de desplazamiento, ni mucho menos techadores, para deshacerte de esa señal fuerte que te entra 2, 3 o 5 KHz más arriba o abajo. Recibe muy bien, pero en frecuencias saturadas de señales se resiente. No estoy diciendo que las interferencias te vayan a impedir trabajar con él, lo que te comento es que si la propagación es mala, la señal que recibes muy baja o es de esos días en los que mil voces se dan codazos por salir en frecuencias muy próximas, con este transmisor vas a tener más problemas. Es una evidencia que hay que reconocer y aceptar.

El preamplificador incrementa la señal recibida en 7,23 dB, mientras que el atenuador la reduce en 11,33 dB. En transmisión es donde el equipo podrá tener sus detractores o defensores. Para algunos la potencia que ofrece será insuficiente, pero siempre queda la posibilidad de utilizar un amplificador hasta llevar la salida al nivel que se quiera, a no ser que se prefiera experimentar la HF con potencia baja. Es cierto que una salida reducida de vatios plantea problema en la mayoría de las ocasiones, aunque se tenga una buena antena, pero la solución de un amplificador como ayuda se antoja una buena opción para que con el X108G podamos hacer lo mismo que con cualquier otro transceptor. La potencia máxima que comprobamos fue de 18 vatios.

El medidor de potencia que incorpora es relativamente válido. Así, cuando señala 14 vatios, la real es de 11,98; en 13, 11,05 vatios; en 12, 10,16; en 11, 9.22; en 10, 8.30 vatios. En transmisión continua de 5 minutos la potencia de salida se incrementó un poco, pasando de 10,19 a 10,26 vatios. Es muy estable, la frecuencia solamente se desvió en ese tiempo 2,3 Hz. El porcentaje de modulación medido fue del 71,9.

Si te preguntas si el equipo podría dar más potencia, la respuesta es que con este diseño, no. Carece de ventilación, ni por ventilador ni por ranuras en la caja por las que circule el aire, y además en transmisiones muy largas llegará a calentarse. ¿Estoy diciendo que el X108G se calienta? En un uso normal mantiene una temperatura de trabajo alejada de cualquier emergencia, pero si eres de los que en vez de conversar «da discursos» y piensas pasarte todo el sábado dale que dale, efectivamente tendrás que limitar las transmisiones, porque este transceptor soporta perfectamente periodos «normales» de emisión continua, pero no se puede abusar de él, en la misma medida que tampoco puede hacerse con los VHF-UHF que carecen de sistemas de evacuación de calor. En resumen: con un empleo racional no hay problemas de temperatura; con empleos de tiempo excesivos y muy prolongados, sí se calienta.

El filtrado de señal es claramente mejorable. Observamos espurias en 16 de los 17 primeros armónicos, cierto que la gran mayoría de pequeñas o muy pequeñas intensidades. Las primeras fueron de 32,04 dB en el segundo armónico; 63,46, en el tercero; 42,92 dB, en el cuarto, y 29,32 dB, en el quinto.

El medidor de señal está calibrado hasta +60. Entre cada 2 divisiones (S5 a S7, S7 a S9) hay unos 10 dB de diferencia, salvo a partir del +10 en que hay ese mismo valor entre cada división. El valor máximo, +60, solo se alcanza con señales fortísimas, de más de 109 dB, así que no sé si muchas veces tendrás la oportunidad de decirle a otro operador que te llega con esa intensidad, a no ser que sea tu vecino. En resumen, el s-meter es muy fiable.

La pregunta

Y al final estoy seguro de que te gustaría hacerme la pregunta del millón: ¿compensa este aparato? El X108G es técnicamente sencillo si lo comparamos con lo que ya conoces del mercado, pero tiene un funcionamiento irreprochable. Recibe muy bien y es superestable. Tiene unas limitaciones que debes valorar y que, por cierto, para unos serán puntos en contra y para otros puntos a favor. Por ejemplo, es poco selectivo, pero hay muchos más operadores de los que tú piensas que no usan nunca o casi nunca los filtros de sus transceptores, unos porque están acostumbrados a simples anchos de banda, como este Xiegu, otros porque no tienen muy claro cómo funcionan, otros porque con las prisas de hacer un contacto rápido se olvidan de utilizarlos… Así que si eres de los que te gusta manejar aparatos muy sencillos sin complicaciones de filtros digitales, seguro que no te importará luchar contras las interferencias con el X108G. Para otros operadores, sin embargo, se quedará corto.

La potencia de emisión es reducida para lo que suele ser habitual. Si tienes en tu mano zanjar la cuestión con un lineal, problema resuelto. Si básicamente buscas un aparato con todas las bandas, que se defienda bien y que no te exija estar pulsando botones continuamente, también verás con buenos ojos este equipo. Por el contrario, para aquellos que busquen «grande, grande», muchas funciones, filtros digitales, etc., será muy limitado.

Tú debes responder a estas preguntas y evaluar qué necesitas, pero lo que sí tenemos claro es que hay clientes y usuarios para el X108G y que una vez que lo prueben no estarán nada desencantados con él. Simplemente hay que saber qué se compra y saber sacar partido a lo que se compra. En definitiva, no hay producto mejor o peor, sino adecuado o no a tus necesidades.

Lee las prestaciones finales en transmisión y recepción.

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