Logo RN
RSS  Newsletter Facebook Twitter Youtube Contacto
El Pulpo  
 

Eco y reverberación, ¿son lo mismo?

Por qué se producen y cómo distinguirlos

Lunes, 19 Enero, 2015 10:27 | Por Ángel Vilafont

El control de la calidad de audio es posiblemente lo que más preocupa a los radioaficionados en general, saber si la voz sale perfecta, bien modulada y sin ruidos de fondo. Y es en estas conversaciones cuando seguro que alguna vez has comentado a otro operador que salía con eco, como si estuviese en una habitación vacía, cuando no habremos sido nosotros mismos objeto de ese comentario.

Lo cierto es que el fenómeno es bastante molesto, aunque también es verdad que hay interlocutores que tienden a exagerar. Cuando el sonido se propaga no lo hace sin consecuencias, realmente sufre una serie de reflexiones sobre aquellos objetos que se encuentra en el camino, pueden ser muebles, paredes, el techo, el suelo, etc. La propagación es diferente si se produce al aire libre, en el que se da una expansión y fuga, a si tiene lugar en un recinto cerrado, en el que se producen rebotes. Al aire libre, el fenómeno se produce rápidamente, mientras que en entornos cerrados perdura durante algún tiempo. Las características de esas reflexiones no son siempre idénticas, ya que están en función del tipo de objetos contra los cuales el sonido choca, aunque es más exacto decir que lo que realmente condiciona los efectos de la reflexión es la forma, espesor y tipo de la materia, siendo diferente si se trata o no de algo sólido. Estas reflexiones son lo que se conoce con el nombre de reverberación y que a menudo se confunde con eco.

Cómo se produce

En la reverberación hay varios estadios, y cada uno aporta distintos datos sobre el fenómeno. En primer lugar, hay que hablar de una primera reflexión producida al chocar el sonido contra una pared, que nos da idea de las dimensiones de la habitación o local en el que el hecho se produce. Esta sería una reflexión primaria. La secundaria, o secundarias, son las que verdaderamente conocemos como reverberaciones, tienen lugar tras varias reflexiones y se corresponden con las características del entorno de quien está escuchando y su distancia respecto a la fuente sonora.

Este fenómeno acústico ya era conocido en la antigüedad. De hecho se cree que algunas construcciones megalíticas pueden estar relacionadas con prácticas de emisión de sonido, tal vez músicas ancestrales, en las que se producían efectos de reverberación tan potentes que sus efectos eran alucinógenos. De ahí algunas situaciones de entrada en trance de chamanes o sacerdotes de algunas tribus, incluso hoy en día, muchas veces acompañados en sus ritos con sonidos que reverberan. Posiblemente alguna vez hayáis sufrido algo similar (no tan exagerado) en una discoteca, puesto que el efecto de la reverberación de la música electrónica produce en algunas personas una alteración nerviosa, incluso de comportamiento, que se puede agravar si va acompañada de juegos de luz halógena (y es llevada varios escalones más arriba si media alcohol o droga).

Diferencias

La reverberación no se produce solamente en construcciones, también existe en el medio natural siempre que haya un accidente susceptible de desencadenar una reflexión. En estos casos, la onda se propaga hasta un punto lejano y regresa de repente, es por lo que a este fenómeno se le conoce con el nombre de eco.

Ambos conceptos se confunden generalmente; no son iguales, aunque sí parecidos. Lo que los distingue es el tiempo que transcurre entre el momento en que se escucha el sonido original y el momento en que se escucha la primera reflexión en una superficie. Otro aspecto que los diferencia es el número de veces que se refleja el audio, o sea, el número de veces que escucharemos repetido el sonido inicial. En la reverberación, el lapso de tiempo entre cada sonido reflejado es muy corto, de manera que puede llegar a ser difícil de distinguir un sonido del precedente, dando así una impresión de resonancia. El mejor ejemplo que se puede poner es el sonido que se escucha en las catedrales o en las iglesias grandes. El audio llega a repetirse decenas o centenas de veces en un periodo de tiempo que puede ser muy corto, como sucede, por ejemplo, en un cuarto de baño, o muy largo, como sería el caso de una seo. En cambio, en el eco la separación de tiempo entre cada dos sonidos es larga, así que nuestro oído distingue perfectamente las repeticiones. Quién no ha gritado alguna vez desde lo alto de una montaña y ha escuchado su voz reflejarse una y otra vez de una manera escalonada.

Hay que quedarse con este requisito: el periodo que separa cada repetición es lo que distingue fundamentalmente la reverberación del eco. Por lo tanto, en este, los sonidos se perciben como diferentes y separados en el tiempo de la fuente que los produce, mientras que la reverberación es la prolongación de ese sonido después de que la fuente deje de emitirlo.

Los ingenieros de sonido han tenido siempre entre sus objetivos controlar la reverberación con la finalidad de que en las grabaciones tengan la duración exacta como para no producir un audio difuminado, y que tampoco sea excesivamente corta para evitar un sonido pobre. Años atrás se utilizaban las cámaras de reverberación, que eran estudios construidos con paredes altamente reflectantes y con difusores. Aunque con sus limitaciones, permitían reproducir efectos sonoros sin salir del lugar de grabación. Con la llegada de la era digital, la reverberación se produce a base de ciertos algoritmos, cuya complejidad es directamente proporcional a la calidad del efecto conseguido.

Remedios

La reverberación puede evitarse utilizando elementos absorbentes en las paredes con la finalidad de conducir la propagación sonora en el local. La naturaleza y el estado de las superficies de las paredes influirán en el nivel de reverberación que se produzca. Hay distintas soluciones para impedir que se produzca, la más económica y conocida, las simples cajas de huevos que hasta no hace tanto tiempo todavía se usaban en algunas emisoras de radio. La más actual, la lana mineral, un buen absorbente acústico con una interesante relación precio-calidad. Su estructura porosa debida al enmarañamiento de las fibras permite penetrar fácilmente la energía sonora que se disipa en su espesor.

Si transmitimos desde una habitación vacía y con las paredes desnudas es muy posible que se produzca ese efecto de reverberación, que no de eco. Bastarán algunos muebles y unos simples cuadros colgados en la pared para que la reverberación disminuya e incluso se extinga. Cuando padecemos ese problema hay que procurar ajustar la ganancia del micrófono para que reproduzca lo menos posible el ruido ambiente, así atenuaremos la sensación de reverberación. Cuando te encuentres que otro operador padece ese inconveniente, ya sabes cómo calificarlo: su voz no tiene eco sino que reverbera.

Contacta con nuestra redacción Newsletter

Recibe nuestras noticias por correo electrónico Newsletter

Recibe nuestras noticias por RSS RSS

Anuncios de material de segunda mano: publica el tuyo o encuentra lo que buscas

 
PUBLICIDAD
SABER MÁS
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción por cualquier medio de los contenidos de esta web. ® RADIO-NOTICIAS.
Publicación fundada en 1987