Logo RN
RSS  Newsletter Facebook Twitter Youtube Contacto
El Pulpo  
 

Tres lustros de transmisores PMR446

Llegada y evolución de los portátiles de UHF sin licencia

Viernes, 27 Febrero, 2015 23:20 | Por Lois Castro
Flytalk

¿Puede un transmisor de radio ser utilizado fuera del ámbito de la radioafición y de entornos profesionales? La respuesta a esa pregunta es diferente según sea el lugar en el que se plantee. El primer sitio en el que se contestó afirmativamente fue Estados Unidos. En la década de los noventa comenzaron a popularizarse unos pequeños transmisores de uso libre a los que se llamó radio de familia, porque fue en ese círculo donde empezaron a triunfar. Sin necesidad de cuotas ni de licencias, venían a cubrir unas necesidades de comunicación que no eran atendidas por la banda ciudadana ni por la telefonía móvil.

Respecto a la CB aportaban movilidad, simplicidad y anonimato; frente a la telefonía, esencialmente, economía. A principios de los años 2000, estos pequeños aparatos dieron el salto y llegaron a Europa. Los primeros países en donde alcanzaron un notable éxito fueron aquellos donde la sociedad es más libre, más abierta y desinhibida. En el Reino Unido se estimaba en el año 2000 que había 800.000 usuarios de equipos PMR446.

En la capital francesa cada fin de semana cientos de patinadores y de ciclistas se juntan para atravesar la ciudad tomando las calles despejadas de tráfico durante unas horas. En ese variopinto grupo hay de todo: niños, abuelos, jóvenes, maduros, amas de casa, repartidores, profesionales libres, personajes famosos y anónimos, y fue con ellos que los PMR446 comenzaron a ser conocidos a principios de la pasada década. Cada vez en mayor medida eran usados para que los participantes pudieran comunicarse entre sí y para que los organizadores coordinaran la travesía por bulevares y avenidas. Hasta tal punto calaron en la sociedad que el diario Le Monde les dedicó un artículo titulado Las tribus urbanas adoptan el talkie. Decía el periódico: «En los paseos sobre patín de los viernes por la tarde en París, los acompañantes así como los numerosos participantes han adoptado los talkies para estar en contacto durante el recorrido».

Mientras que en España el uso de una radio por la calle llamaba la atención y era algo poco habitual, en Francia los PMR446 se convirtieron en objeto propio de la juventud y de los que querían estar a la moda, además de servir de forma de comunicarse a los que frecuentaban las discotecas por las noches.

Otros países

En Estados Unidos, en la misma época, el 51% de las ventas de transmisores de UHF sin licencia eran para uso en familia, y el 38% para empleo en actividades deportivas. Ese era precisamente el objetivo de los fabricantes, introducir la radio como un elemento más en el día a día, igual que los teléfonos móviles y los ordenadores.

En el norte de Europa la evolución fue similar. Pronto surgieron asociaciones y foros de intercambio de consejos y trucos para mejorar las prestaciones de los aparatos. En Holanda y en Alemania aparecieron clubes de usuarios que los fines de semana subían a lugares altos para intentar contactos lejanos. Los PMR446 y su versión americana, la radio de familia, se convirtieron en un objeto más que cualquier persona, independientemente de su actividad, clase social o edad, manejaba de una forma completamente natural para comunicarse con sus próximos.

España

Nuestro país hizo gala, una vez más, de su incultura y falta de visión. Aquí decir transmisor de radio era decir uso profesional o radioafición. Nada más que eso. A principios de siglo solamente había una empresa completamente volcada en los PMR446, unos aparatos que eran vistos como juguetes para niños y a los que prácticamente nadie acababa de verles su utilidad.

En el año 2002 Radio-Noticias destapaba el rotundo éxito que los PMR446 habían adquirido en Europa y nos preguntábamos si se iba a dejar pasar la oportunidad de llevar la radio al público en general. En paralelo a nuestra opinión, solamente dos importadores miraban en la dirección correcta al reconocer que en nuestro país existía, como sigue existiendo, un problema de cultura, y añadían que en el comercio hay cosas en las que vamos en línea con otros países, pero en otras se notan 20 años de retraso. Salvo contadas empresas, la casi totalidad de importadores reconocían que su objetivo comercial no era el ciudadano. Todos disparaban en una misma dirección: el uso profesional, y había quien sin darse cuenta llegaba a la reflexión de que en España el gran público apenas conoce la radio como instrumento de uso diario.

La pasividad en los distribuidores a la hora de divulgar las ventajas del uso de la radio libre fue total. Al margen de las citadas minoritarias excepciones, ninguno de ellos pensaba que pudieran crearse grupos de usuarios como en otros países de Europa, eso sí, todos aplaudían la posibilidad de que así fuera porque eso supondría vender más. De pronto se encontraron con un mercado potencial que empezaba a aceptar estos pequeños aparatos, y entonces se cumplió el temor que expresábamos en el número de Radio-Noticias de septiembre de 2002. En él hablábamos de que era necesario planificar su expansión de una forma meditada, sin caer en los errores cometidos con la banda ciudadana y omitiendo fallos que llevasen a arrasar el mercado.

Nuestro vaticinio se cumplió. Aparecieron modelos de todos los tipos. Empresas que nada tenían que ver con la radio comenzaron a distribuir sus propios aparatos, que incluso se vendían en grandes áreas comerciales y supermercados, la mayoría equipos de ínfima calidad y vendidos por personal que no tenía el más mínimo conocimiento de ellos. El resultado fue la saturación del mercado y la idea en el cliente de que aquellos pequeños talkies no servían para nada. Los modelos fueron evolucionando. Mientras unas marcas cuidaban la calidad y el diseño, otras no tenían el más mínimo remordimiento en poner en circulación aparatos con poquísimas prestaciones.

El director de Ventas Indirectas de una gran multinacional de equipos de comunicación ponía el dedo en la yaga al afirmar que el mayor éxito de estos dispositivos en otros países de Europa se debía a la superior cultura de radio con respecto a España. Igual que vinieron se fueron, y en el mercado quedaron solamente unas pocas marcas, eso sí, las que más calidad ofrecían y las que estaban a la venta en los establecimientos adecuados.

En los primeros años 2000 creamos el Club PMR, que llegó a tener más de 2.000 miembros, y con él actividades inéditas como las Cadenas DX, consistentes en intentar comunicados desde montañas y puntos elevados durante los fines de semana, y en las que se llegaron a hacer contactos de varios cientos de kilómetros. Por todo el país comenzaron a parecer usuarios, auténticos adictos a los PMR446, que desafiando la nieve y el frío subían a grandes altitudes, a veces a más de 2.000 metros, para no perderse ni una cita de las Cadenas DX e intentar enlazar lo más lejos posible con otros operadores.

Al desierto

Para demostrar su utilidad nos llevamos varios modelos de PMR446 en nuestras expediciones. La primera de ellas fue el Desafío en el Sahara, en el que la caravana de vehículos iba enlazada por equipos de la marca Midland. Los sometimos a todo tipo de pruebas y soportaron perfectamente el polvo, el calor y los golpes. Se mostraron como un gran complemento a las emisoras de móvil por su portabilidad y sencillez de uso, especialmente por parte de personas sin ninguna relación con la radio. Los volvimos a poner en situaciones comprometidas en otra expedición, la Operación Sadiki, en la que también utilizamos transmisores de la misma marca para las comunicaciones por el desierto del Sahara, en este caso en los territorios ocupados por el Frente Polisario.

Hace ya años que la Unión Internacional de Telecomunicaciones elaboró un documento en el que pronosticaba la caída del mercado de los PMR446 y establecía un paralelismo con la banda ciudadana al decir que esta y aquellos eran fruto de la moda, y que tanto la UHF sin licencia como los 27 MHz irían desapareciendo paulatinamente. Es cierto que ya ha pasado el boom de los PMR446 y que en la actualidad su uso parece restringido al ámbito profesional y a actividades deportivas y al aire libre, pero siempre nos quedará la duda de si hubiera sido posible lograr un mayor arraigo de estos equipos si quienes los distribuían hubieran creído un poco más en el producto que estaban vendiendo.

Contacta con nuestra redacción Newsletter

Recibe nuestras noticias por correo electrónico Newsletter

Recibe nuestras noticias por RSS RSS

Anuncios de material de segunda mano: publica el tuyo o encuentra lo que buscas

 
PUBLICIDAD
SABER MÁS
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción por cualquier medio de los contenidos de esta web. ® RADIO-NOTICIAS.
Publicación fundada en 1987