Internet no es radio
Cada cosa en su lugar, la radio en las ondas, Internet en las redes públicas de comunicación.
21 de julio de 2009
POR BALTASAR ARIAS

No tiene nada de original decir que una parte importante de los aficionados a la radio señalan con su dedo a Internet como el claro culpable de que haya menos operadores en los últimos años.

¿Por qué se culpa tanto a Internet? Pues quizá porque se deja de lado un dato muy significativo: que cada vez hay más opciones para el ocio y muchas personas han encontrado en esas nuevas posibilidades medios más divertidos para ellas que la radio, algo por lo que no se les debe culpar.

Estoy convencido de que a quien de verdad le gusta la radio acabará tarde o temprano por abrir la puerta de ese armario o la caja que guarda en el trastero para desempolvar aquel viejo aparato con el que tantos buenos momentos había pasado. Un día u otro la radio volverá a llamar a su puerta.

Me resulta curioso que mientras algunos culpan a Internet del supuesto declive en la radio (que insisto, no lo es tanto), resulta que recurren a la misma Red para usar sus equipos. Esa expresión de «hacer radio» con programas como el eQSO y similares me parece sencillamente una falacia. Como método de entretenimiento lo encuentro muy bien, como cualquier otro que aporte sana diversión, pero tengo que proclamar con rotundidad que eso no es hacer radio.

No, no se trata de radio, se trata de usar una red pública de telefonía para lo cual ni siquiera se necesita tener un transmisor. En la mayoría de los casos con el micrófono del ordenador se logra idéntico resultado. No olvidemos que la radiocomunicación es la comunicación a distancia usando ondas radioeléctricas, en la que intervienen tres elementos: un emisor, un receptor y las ondas que se difunden por el espacio radioeléctrico.

Con la conexión a Internet, entra un juego un cuarto elemento que a veces sustituye a las ondas, y es la red pública de telefonía. Luego eso no es radio, llámesele como se le quiera llamar, es un nuevo sistema (contra el que no sólo nada tengo sino que entiendo que tiene su gracia), para muchos seguro que entretenido y además carente de la incertidumbre de los efectos de la propagación. Por esto último, precisamente, no es radio.

El radioaficionado es la persona que tiene una autorización para emitir y recibir mensajes de radio privados. Por tanto, para hacer uso de las posibilidades que aporta Internet no hace falta ser radioaficionado.

No se señale con el dedo acusador a Internet, sobre todo por parte de quienes la utilizan para simular que transmiten con sus equipos. Usemos la radio, con sus transceptores y antenas; al menos eso es lo que todavía hacen los radioaficionados. A lo otro podéis bautizarle como queráis.

 

 

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